¡ME CAGO´N LA PITA¡ Episodio II: Afinación general.



En la anterior entrada reseñé algunos consejillos para el mantenimiento de la pita o pajuela, esa pequeña pieza fundamental en la gaita y al mismo tiempo tan delicada y caprichosa.

Pues bien, hoy quiero daros alguna pauta más para su manejo y domesticación. El tema da para mucho, así que, en este y sucesivos post, publicaré de la forma más sincrética posible algunos consejos más para la afinación de nuestro instrumento.



Hoy nos vamos a centrar en cuatro aspectos básicos a tener en cuenta para lo que vamos a llamar “afinación general” de nuestra gaita. Es decir, como tenemos que hacer para que todas las notas estén más o menos afinadas. La vamos a diferenciar de la “afinación fina” (que trataré en el siguiente post), y cuyo objetivo es afinar aquella nota o notas que tenemos descompensadas.

Pues bien, a la hora de afinar nuestro punteru tendremos en cuenta los siguientes puntos básicos:

1- Dentro-Fuera: metiendo o sacando la pita/pajuela del punteru subiremos o bajaremos su afinación teniendo en cuenta el siguiente principio: cuanto más afuera esté la pita/pajuela, más largo estamos haciendo el instrumento, y por lo tanto más grave va a ser su sonido (estaremos bajando su afinación); por contra, cuanto más adentro esté la pita, más subiremos el tono del intrumento. La fórmula es:

DENTRO=SUBIMOS TONO.
FUERA=BAJAMOS TONO.

Es importante que la pita/pajuela esté bien asentada en el punteru. Si vemos que necesitamos sacarla pero queda suelta, la ajustaremos poniéndola un poco de hilo (hilo normal de costura). Cuando necesitamos meterla para subir el tono del punteru, normalmente hay que quitar un poco de hilo.

Siempre que manipulemos la pita, sobre todo cuando la metemos en el punteru, tendremos cuidado de no apretarla entre los dedos para no cerrarla. La meteremos “a rosca”, hasta que asiente bien en su sitio.

2- Larga-Corta: cuanto más largas sean las palas de la pita/pajuela, más grave será el tono que nos va a dar (seguimos teniendo en cuenta el principio: instrumento largo=sonido grave; instrumento corto=sonido agudo). Si observamos, por ejemplo, una pita/pajuela para gaita en Si bemol y una pita/pajuela para gaita en Do, observaremos que la primera es más grande que la segunda.

Según éste principio, también podremos regular la afinación general del punteru moviendo el frenu (piezas de caña que atraviesan las palas y las separan de la zona de hilo) hacia arriba o hacia abajo. Yo este recurso prefiero no utilizarle mucho pues se termina desajustando el montaje de la pita y el frenu se va soltando. Soy más partidario de seguir el punto uno, pero ocasionalmente, manipular el frenu puede ser práctico ya que nos ahorra tiempo. La fórmula para acordarnos:

CORTA=SUBIMOS TONO.
LARGA=BAJAMOS TONO.

3-Gorda-Fina: a mayor grosor de las palas, más grave sonará la pita/pajuela y su volumen será mayor. Sin embargo, también será mayor su dureza y costará mucho más tocar. La única forma de suavizar una pita demasiado dura y grave es raspando las palas. La fórmula en este caso es:

FINA=SUBIMOS TONO.
GORDA=BAJAMOS TONO.

El raspado es una operación delicada para la que tendremos en cuenta ciertos puntos básicos: se hará siempre con una navaja o cuchilla muy afilada; en dirección que va desde el frenu hacia afuera; quitamos madera de los lados y la punta de la pita nunca de la zona próxima al frenu para no debilitar las palas; rasparemos las zonas que a simple vista vemos más gruesas; el proceso es raspar un poco y tocar, nunca dejar la pita muy fina de una vez, pues hay que tener en cuenta que al tocar las pitas/pajuelas se suavizan, así que si empezamos a quitar madera y dejamos la pita/pajuela muy suave, después, cuando toquemos, se puede suavizar aún más y perder todo el sonido. Cuando nos hemos pasado raspando una pita/pajuela y la hemos estropeado, hay trucos para intentar recuperarla como engorda las palas aplicando una capa de laca de uñas transparente, pero estos son recursos de emergencia por si no tenemos pitas de repuesto. Siempre será mejor comprar una nueva que volvernos locos con una pita vieja y estropeada.

4-Abierta-Cerrada: cuanto más abiertas estén las palas más grave será el sonido, y mayor la dureza de la pita/pajuela. Por contra, cuanto más cerradas estén, mas agudo será el sonido y mayor su suavidad. La fórmula:

CERRADO=SUBIMOS TONO.
ABIERTO=BAJAMOS TONO.

Para abrirla, humedecemos un poco las palas y metemos un alfiler entre ambas para que se curven levemente por el centro y queden un poco abiertas. Para cerrarlas, vasta con apretarlas un poco entre los dedos, teniendo siempre cuidado de no apretar sobre el tubo metálico o ferrete para no deformarle.



Esto es todo de momento, solo un último consejo, y es que si la pita/pajuela es nueva, antes de manipularla hay que intentar toca un poco con ella pues cambia  mucho su comportamiento cuando coge un poco de humedad. También está bien hacer ejercicios de escalas y requintes para hacer trabajar a las palas y así ir viendo como responde en las distintas notas. Y como siempre, acudiremos a vuestro artesano de confianza si no estamos muy seguros de lo que estamos haciendo,

Salud y hasta el próximo post¡¡¡